Estar a la altura

La revista Columbia Journalism Review (CJR) publica de nuevo, en su último número y con ocasión de su cincuenta aniversario, un artículo en el que, en su nacimiento, explicaba su razón de ser.
Alabo la pertinencia de esa reedición por lo interesante y actual que resulta considerar la relevancia que, en tan turbulentos tiempos, tiene una reflexión a fondo sobre el Periodismo y su función social. “Lo que el periodismo necesita es una crítica mayor y mejor”: lo necesitaba entonces y lo necesita ahora. Hace falta ese esfuerzo continuo por “evaluar el desempeño del Periodismo” y por “redefinir los estándares de servicio honesto, responsable” que el Periodismo ha de prestar a la sociedad. Una revista como CJR pretendía desde su origen “estimular la mejora continua” de una profesión en la que se “combina el desapego necesario para ser razonablemente imparcial, con la experiencia profesional suficiente para distinguir lo que es posible de lo que no lo es”. Genial.
Si hace cincuenta años, CJR percibía, dentro y fuera de la profesión, “una inquietud generalizada por el estado del periodismo”, es evidente que esas inquietudes no se han desvanecido. Ha habido avances, pero también retrocesos, y es claro que el Periodismo “todavía no está a la altura de las complicaciones de nuestra época”.
Pienso esto y lo escribo, en el día segundo de campaña electoral en mi país, después de haber leído los periódicos que informan sobre lo dicho y hecho en el día de ayer por los candidatos. En las dos semanas que vienen necesitamos e imploramos al Periodismo, a los periodistas, que estén a la altura. También hace algo más de cincuenta años la Comisión Hutchins le pedía al Periodismo estar a la altura, en los convulsos tiempos de la guerra fría, al pedirles que “en términos de calidad informe con tal escrupuloso cuidado por la verdad total y por la equidad de su presentación, que el pueblo americano, a través del ejercicio de la conciencia y la razón, pueda tomar las decisiones fundamentales para la dirección de su gobierno y su vida”. También ahora, en estas dos semanas, así sea.

Profesionales que yerran

Una vez más toca elogiar el artículo de la Defensora del Lector en El País. A los profesores de Periodismo de la Universidad nos ayuda habitualmente el criterio que se imparte desde esas páginas. En este caso es de particular valor el reconocimiento del error cometido en la información sobre la cooperante española. Una vez más, la urgencia del cierre atropella otras obligaciones del Periodismo. El reconocimiento del error aumenta la credibilidad profesional.

Ikea y el periodismo

Hace unos días tuve la suerte de conversar largo con Xavier Mas de Xaxas, de La Vanguardia. Entre otras cosas sugerentes -que me hacen pensar estos días y que ya escribiré en su momento-, hablamos de Ikea. Y es que en su libro "Mentiras" hace una metáfora ilustrativa de nuestra profesión con la exitosa empresa sueca. "El mueble perfecto -dice- está en los valores (...). A la gente le gusta tanto Ikea porque se identifica con sus valores: sencillez, funcionalidad, sobriedad y modernidad". Primer reto para el periodismo: redefinir los valores (verdad, objetividad, independencia y servicio público). Según Mas de Xaxas la gente acude a Ikea porque "de algún modo cree que Ikea se esfuerza en beneficiarle". Esto es un segundo reto para el periodismo: edificar sobre la lealtad al ciudadano. "Allí no van a darle gato por liebre -otra enseñanza de Ikea al periodismo- y en caso de que así sea podrá recuperar su dinero": nos hace falta un sistema de rectificación eficiente y proporcionado, sin devolver calderilla por asaltos millonarios. "Conoce su austeridad", dice de Ikea y, para el Periodismo, ésta es ahora obligada. "Se fía, a pesar de los nombres impronunciables de sus productos. En ellos encuentra la personalidad y el carácter de la marca". Hay que recuperar la marca periodística aplicada a la información. Y por último una pista a la reflexión en la línea de los llamados prosumers: "Ikea trata a sus clientes con respeto e inteligencia, al contrario que muchos diarios, y a la gente le gusta sentirse útil e implicada. Ikea implica al cliente en el proceso de fabricación (los muebles se montan en casa) a cambio de una rebaja, y él acepta el trato porque lo ve justo y conveniente". Así que, a tomar nota, porque esto es rentable.

Biopsia del acontecer

Entre otras cosas interesantes de mi conversación con Arcadi Espada, resalto sus consideraciones sobre el flujo y la periodicidad. En su opinión, la información circula por la red como la electricidad: apagas el interruptor cuando quieres y te vas, pero ese flujo no cesa. Cuando terminan las noticias de España empiezan las de América, Asia… Ahora bien: los hombres tenemos unos ritmos y el periódico se ha inscrito muy bien en ese ritmo circadiano. Esa periodicidad durante años se ha hecho eficaz: de ese corte –más o menos arbitrario- ésto –dice el periódico- es lo que ha sucedido. Otros cortes (semanal, quincenal o mensual) han sido menos eficaces. El corte diario funciona y sigue siendo pertinente. Y se pregunta Arcadi si ese corte en el mundo de lo que él llama las webs noticiosas, seguirá siendo el adecuado.
Sea como fuere, será necesario cortar en algún punto y decir: “mire usted, de aquí a este otro momento, ésto es lo que ha sucedido”. Ahí marcarán lo relevante para entender y dar a entender el mundo.
Estoy con Arcadi en que esa es una necesidad de los ciudadanos que el periodismo ha de atender: necesitan la selección, la jerarquización, la estructuración y el contexto de la periodicidad que nos de un corte y como en una biopsia analice con detenimiento el flujo y nos diga lo que, en realidad, sucede.

Silbidos de ruiseñor

Algunos informes relevantes del Pew Research Center apuntaban hace ya unos años, entre sus conclusiones, que la audiencia en el nuevo escenario digital estaba solicitando cuatro cosas a los medios periodísticos: la gente quiere acceso sencillo a las noticias específicas que demanda; una continua actualización; estar en condiciones de utilizar esa información en una comunidad amplia; y que los medios informativos le permitan tener de qué hablar, debatir, responder a preguntas, e incluso que le ayuden a conocer personas que piensen de modo similar o que defienda posturas distintas para pensarlas y ensayar argumentos en contra.
La presencia activa del director del diario El Mundo en Twitter (@pedroj_ramirez) es un interesante movimiento en este proceso de adaptación de los medios tradicionales al ámbito digital. Está consiguiendo crear comunidad -círculos de confianza- en torno al medio y generar capital cívico al nutrir la conversación.
Son muchos los que hablan últimamente del cambio del periodista que se convierte de gestor de información en gestor de audiencias. Y cuando es el diario de gestión y decisión de un director el que –con breves twetts- se introduce en los cenáculos de la comunidad, el interés de sus intervenciones enriquece sin duda la conversación pública. Además, en el acuciante debate sobre los modelos de negocio del periodismo, la estrategia puntual trasluce una creencia: la apuesta por la rentabilidad social genera a largo plazo rentabilidad económica.

Cada mochuelo a su olivo

De la reunión de los directivos de los cinco medios protagonistas del affaire Wikileaks, destacaría un asunto. Lo que cuenta Georg Mascolo (Der Spiegel). Es interesante que su edición escrita tiene periodicidad semanal. Esto es un cambio de perspectiva: la adaptación al on-line de un semanario. El resto de los participantes son diarios. Según cuenta, su fundador siempre soñó con tener un diario. Con internet lo tiene: sueño cumplido. Pero no se canibaliza. Huye de la convergencia redaccional: cada mochuelo a su olivo. La redacción de información diaria, a la web. Para la edición impresa, otros periodistas, dirigidos de otro modo, viendo la actualidad con otra perspectiva: tempus mediático diverso, estrategia de cobertura diferente, soporte distinto, escrito para una inteligencia de imprenta más serena y reposada, de sillón de orejas. Interesante planteamiento de la adaptación on-line: ¿y si El País o El Mundo solo apareciesen impresos los viernes tarde y dejaran lo diario a la permanente actualización del soporte digital?

Análisis a vuelapluma

Coincido con algunos otros analistas de la prensa en alabar la portada del diario Deia, al comentar el comunicado de ETA de esta semana. Es claro, es sugerente e innovador. Y sobre todo mueve a la racionalidad del lector a través de un golpe de vista. De veras que es lo que yo buscaba, cuando vi aparecer la nueva -tan prevista por otro lado- en los demás diarios: buscaba qué le decía aquel comunicado a un experto que sobre el posa su mirada. De momento, una primera impresión, los elementos de conflicto, las intenciones torcidas escondidas tras el texto, las aclaraciones necesarias, las consecuencias, los precedentes. En un simple vistazo. A vuelapluma.