Acabo de releer la entrevista que Der Spiegel hizo al director de The Washington Post, Marcus Brauchli, y que El País recogió íntegramente. Entre las muchas cosas reseñables (llama la atención, por ejemplo, la sinceridad con la que reconoce cierta lentitud en las adaptaciones a los cambios tecnológicos), Brauchli hace pensar cuando se refiere al Pullitzer recientemente concedido a ProPública. E introduce la posibilidad de que las universidades aprovechen la facilidad de difusión que provee la Red para difundir investigación.
Si para muchos el nuevo universo digital promociona un periodismo especializado y local, es posible pensar en unos medios periodísticos digitales altamente especializados, trabajando en el seno de las universidades y dedicados a un periodismo de investigación que aunara la actualidad con el rigor de los expertos y el método científico.
Estoy hablando, por ejemplo, de un grupo de dos periodistas profesionales trabajando con nómina de la facultad de medicina de cierta universidad de prestigio, que preparase la elaboración de un reportaje sobre el verdadero alcance de una determinada pandemia, para luego venderlo a otros medios. Quizá estos periodistas llevarían también el blog periodístico de la universidad, que aunara las diversas facultades. ¿Ventajas para la universidad? Notoriedad pública, promoción de la investigación e ingresos extras. ¿Para el periodismo? Profundidad en el tratamiento de la información, disciplina de método de verificación y actualidad no sometida a plazos.
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Reconocimiento significativo
Muchos lo han destacado porque realmente lo merece. El Pullitzer a Sheri Fink por el reportaje "The Deadly Choices at Memorial" -publicado en The New York Times- supone una cierta consagración de un nuevo modo de hacer periodismo. Es el primer galardón de este tipo a una agencia independiente sin ánimo de lucro, quizá la más consolidada del momento (ProPublica). Gusta este modo de hacer periodismo de investigación. Transversal a los medios. Sin la tempestuosa presión de los plazos. Acogedor de buenos periodistas prejubilados por la crisis. Todo suena a interesante laboratorio de la excelencia periodística.
No obstante hay que guardar especial vigilancia a la independencia de los profesionales con respecto a las donantes que financian los trabajos. De lo contrario podríamos caer en una conversión de los periodistas en una suerte de detectives-mercenarios-a-sueldo encargados de tumbar -mediante informes- a los competidores de quienes financian estas agencias
No obstante hay que guardar especial vigilancia a la independencia de los profesionales con respecto a las donantes que financian los trabajos. De lo contrario podríamos caer en una conversión de los periodistas en una suerte de detectives-mercenarios-a-sueldo encargados de tumbar -mediante informes- a los competidores de quienes financian estas agencias
Agencias y periodismo sin ánimo de lucro
Conferencia de Periodistas y Editores de Investigación, Baltimore. La mítica Associated Press (AP) anuncia que, a partir de julio, distribuirá entre sus abonados los contenidos elaborados por cuatro grupos sin ánimo de lucro dedicados al periodismo de investigación. Se trata de un proyecto piloto de seis meses y busca, según indicó AP, cubrir el “gap investigativo” de los periódicos estadounidenses, muchos de los cuales han recortado plantillas por la caída en publicidad. Los cuatro grupos sin ánimo de lucro (ProPublica, el Center for Investigative Reporting, el Center for Public Integrity y el Investigative Reporting Workshop) ofrecerán sus historias a los alrededor de 1.500 periódicos estadounidenses que tienen contrato con AP y que no tendrán que pagar una cuota extra por el acceso a ese material.Los cuatro grupos que producirán las historias retendrán los derechos de autor y asumirán la responsabilidad por cualquier problema que pueda surgir con sus artículos de investigación.
La nueva es todo un impulso al periodismo de investigación “non profit”, que ve multiplicada así su notoriedad e impacto. Todos parecen ganar. La agencia diversifica contenidos y abre una puerta a reportajes de prestigio. Los diarios pueden salvar con esta estrategia uno de los fundamentos de su función de vigilancia. Y el periodismo de investigación contempla el ingenio como una oportunidad para resurgir de sus cenizas.
No obstante, hay unas claves que habrá que valorar en su funcionamiento. En primer lugar, la independencia de los periodistas con respecto a los intereses de las instituciones que sufragan, sin ánimo de lucro (económico al menos), sus investigaciones. Y en segundo lugar, aunque relacionado con el anterior, la verificación progresiva: los diversos pasos que van desde la investigación a la publicación no deben ser tan solo correas de transmisión sino reforzamientos de la verificación y el análisis.
La nueva es todo un impulso al periodismo de investigación “non profit”, que ve multiplicada así su notoriedad e impacto. Todos parecen ganar. La agencia diversifica contenidos y abre una puerta a reportajes de prestigio. Los diarios pueden salvar con esta estrategia uno de los fundamentos de su función de vigilancia. Y el periodismo de investigación contempla el ingenio como una oportunidad para resurgir de sus cenizas.
No obstante, hay unas claves que habrá que valorar en su funcionamiento. En primer lugar, la independencia de los periodistas con respecto a los intereses de las instituciones que sufragan, sin ánimo de lucro (económico al menos), sus investigaciones. Y en segundo lugar, aunque relacionado con el anterior, la verificación progresiva: los diversos pasos que van desde la investigación a la publicación no deben ser tan solo correas de transmisión sino reforzamientos de la verificación y el análisis.
Fondos por calidad
Oportuna iniciativa la de Arianna Huffington con la reciente creación del Huff Fund, un fondo para el periodismo de investigación que financiará una técnica profesional especialmente amenazada por la recesión económica y los recortes en muchas redacciones. “Durante demasiado tiempo –se queja la Huffington-, ya se tratase de la guerra de Irak o de la crisis económica, hemos tenido demasiadas autopsias y no suficientes biopsias”. El fondo se convierte así en una zanahoria enjundiosa para dinamizar una práctica de indudable valía, pero que, según el recientemente publicado informe del Project for Excellence in Journalism, ha perdido fuelle, en particular en la última campaña presidencial norteamericana.
La que ya algunos llaman Reina del Blog afirma que esta iniciativa busca, entre otras cosas, “ofrecer nuevas oportunidades a periodistas con experiencia que han sido licenciados u obligados a una jubilación anticipada”. Y no distingue de medios: la investigación para acceder al fondo requiere, por encima de todo, calidad periodística. Luego, “en el espíritu abierto de la web, todos los contenidos producidos estarán a disposición de quien quiera publicarlos”. En definitiva, un nuevo y muy pertinente experimento financiado por actores non profit para mantener viva y mostrar el enérgico servicio público que puede prestar el periodismo de investigación.
La inciativa va muy en la línea de lo que proponía un reciente e interesante artículo de Charles Lewis en Columbia Journalism Review, cuando afirmaba que tanto el periodismo como la democracia necesitan desesperadamente nuevos modelos económicos para apoyar y hacer públicos informes de investigación, así como un lugar para explorar e incubar nuevas plataformas y enfoques de esta técnica profesional.
La que ya algunos llaman Reina del Blog afirma que esta iniciativa busca, entre otras cosas, “ofrecer nuevas oportunidades a periodistas con experiencia que han sido licenciados u obligados a una jubilación anticipada”. Y no distingue de medios: la investigación para acceder al fondo requiere, por encima de todo, calidad periodística. Luego, “en el espíritu abierto de la web, todos los contenidos producidos estarán a disposición de quien quiera publicarlos”. En definitiva, un nuevo y muy pertinente experimento financiado por actores non profit para mantener viva y mostrar el enérgico servicio público que puede prestar el periodismo de investigación.
La inciativa va muy en la línea de lo que proponía un reciente e interesante artículo de Charles Lewis en Columbia Journalism Review, cuando afirmaba que tanto el periodismo como la democracia necesitan desesperadamente nuevos modelos económicos para apoyar y hacer públicos informes de investigación, así como un lugar para explorar e incubar nuevas plataformas y enfoques de esta técnica profesional.
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