Boutiques informativas

Una vez que el genio ha salido, no se le puede hacer volver a la botella. De esta manera tan creativa se expresa Chris Anderson en The Guardian, en un artículo en el que se pregunta sobre el mejor modo de llegar a un sistema informativo sostenible que reencauce las convulsiones provocadas por la gratuidad informativa destapada por Internet. Entre otros, vuelve sobre el ejemplo del Wall Street Journal y el Premium Newspaper (informaciones de pago por la plusvalía que su conocimiento supone). Y habla también de la creación de comunidades exclusivas en el seno de esos medios que ofrecen suscripciones de valor. La pregunta es clave: ¿por qué información está dispuesta a pagar la gente? Habrá que determinar nichos de audiencia pues parece claro que el modelo “megastore” tiene también sus alternativas en las “boutiques”. El acceso exclusivo, no cabe duda, vende.

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