Responsabilidad on-line frente al terrorismo

Cuando Umberto Eco dijo, con aquella frase tan cierta, que el oxígeno del terrorismo es la publicidad, seguramente no estaría pensando en el actual escenario de la difusividad on-line. Pero en el New York Times saben bien qué es lo que buscan los terroristas cuando secuestran, y más cuando a quien raptan es a un periodista.
La víctima en este caso era David Rohde, un redactor de la Gran Dama Gris, premio Pullitzer de 1996. Había sido secuestrado en Pakistán por los talibanes y, desde las primeras horas, el Times se empeñó en mantener en un perfil bajo la atención sobre el evento. Su objetivo: no hacer crecer el “valor” de Rhode a los ojos de sus raptores y volver así más simple su liberación.
Pero la información a raíz de una cita en Wikipedia empezó a extenderse incontroladamente por la red y se hizo difícil poner diques a su libre y rápido flujo. Finalmente, un acuerdo que incluyó a 35 cabeceras y también a Wikipedia logró poco a poco el objetivo de mantener el secuestro al margen de coberturas masivas.
Ahora, tras la feliz liberación del periodista, el New York Times cuenta lo ocurrido en un ejemplo de transparencia y de lucha contra el terrorismo en el nuevo decorado informativo.
Lo sucedido anima al análisis acerca de la responsabilidad de los editores de blogs en asuntos tan relevantes: una responsabilidad exigible en el ámbito profesional, pero etérea en el campo de la práctica espontánea del derecho a la información.
También anima el autoexamen de los medios convencionales a la hora de utilizar Internet como fuente. La verificación no puede ser el único filtro de gatekeeping para la inclusión de una información proveniente de la red. Los medios convencionales añaden a la noticia un elemento de fiabilidad y de impacto que, en casos como este, han de ser responsablemente analizados.
El Columbia Journalism Review ha abierto un debate al respecto que promete ser interesante.

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