En España la experiencia no pudo ser más nefasta. Cuando hace años El País se atrevió a hacer de pago su edición on-line, el fracaso fue rotundo. Sus lectores comenzaron a migrar a otras cabeceras. El País no tardó en batirse en retirada.
Las soluciones que a este respecto se plantea el Wall Street Journal merecen ser tenidas en consideración, pues son arquetípicas en este debate sobre el pago o la gratuidad de las ediciones on-line. Y lo son por un motivo: es indiscutible el valor añadido informativo que el WSJ ofrece a los inversores financieros. Si alguien puede cobrar por contenidos informativos, estos son ellos.
Pero ahora Rupert Murdoch, jefe máximo de la todopoderosa News Corporation, se ha manifestado convencido de que este modelo económico puede ser adoptado por el New York Post, el Sun y otros diarios, en lo que considera un cambio epocal en la edición on-line.
Veremos lo que ocurre, pero lo que si parece claro es que el sistema de financiación en el maremagnum de la concurrencia global girará en torno a un concepto: la información de valor añadido. Confidencialidad, excelencia del diseño multimedia, calidad literaria, fuentes privilegiadas, garantías de verificabilidad… Todos ellos habrían de ser valores presentes en tan ansiada distinción.
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