Un clásico de la comunicación

Mirar a los clásicos siempre es rentable. Más aún cuando el presente no corre sino que vuela, como sucede en ámbitos tan cambiantes como los del periodismo. Me refiero ahora a la distinción que en su día hizo Tomás de Aquino, y que luego recordó Josef Pieper, entre dos posibles formas de comunicación: la locutio (que consiste en decir algo que en realidad no interesa ni afecta al destinatario); y la illumniatio (que consiste en decir algo que arroja una luz y que ayuda al interlocutor a comprender la realidad de modo nuevo).
Se dijo hace muchos años, pero en el universo actual de la sobreabundancia informativa, retoma actualidad la capacidad del periodismo para entresacar información significativa, esa que ayuda eficazmente al ciudadano a conocer y desenvolverse mejor en su entorno. Sin duda, es otro de sus rasgos distintivos.

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