El paraíso se viste de Prada

Acabo de releer este párrafo de Juan Manuel de Prada. Y es que hoy, terminado un libro, entro de nuevo en la biblioteca. Es el drama de elegir. "Como Borges, yo también me figuro el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Una biblioteca populosa que incluya los pocos libros que mi ávida memoria reconoce, los muchos libros que mi ferviente entusiasmo espera leer antes de que la muerte me visite y también los incontables libros que nunca podré leer, no al menos mientras dure mi travesía mortal. En mis visiones de ultratumba, siempre me imagino espigando libros escritos en lenguas que ahora no entiendo, pero que allá en ese estado de beatitud perpetua me serán reveladas por ciencia infusa, como nos serán revelados todos los misterios que ahora sólo acertamos a atisbar confusamente. Me imagino escoltado de libros, alumbrado de libros que refulgen en la noche como luciérnagas, arrullado por su enjambre de palabras que vienen a posarse sobre mí, como pájaros que buscan su nido. Me imagino, eternamente joven y eternamente insomne, paseando entre anaqueles que se comban bajo el peso de cientos, miles, millones de volúmenes, aspirando ese aroma cándido y eucarístico que tiene el papel recién salido de la imprenta, aspirando ese aroma incorrupto y balsámico que tienen los códices en los que se atesoran saberes antiquísimos. Me imagino sacudido cada día por una metáfora inédita, por una delicadeza del pensamiento que ensancha mi espíritu, por una fulguración de belleza que exorciza las tinieblas. Y así día tras día, por toda la eternidad".

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