Quotidie agora

Hace unos días tuve la suerte de volver a ver la película de James Ivory, "Lo que queda del día", basada en la igualmente genial novela homónima de Kazuo Ishiguro. En un momento de esa película, Mr. Stevens, el eficaz y experimentado mayordomo de Lord Darlington, pasa la plancha a un ejemplar del periódico. Así dispuesto, liso y perfectamente doblado, el diario estilo sábana es entregado púlcramente por el mayordomo al noble inglés.

Pensaba que es esto lo que le pasa al periodismo de nuestros días. Cientos de nosotros, académicos y profesionales, nos empeñamos en acicalarlo, preparándolo a conciencia para servir amablemente a los ciudadanos.

Cierto que, ante la crisis que afronta el periodismo en los últimos años no han faltado las respuestas basadas en el márketing y las promociones. Sin embargo no son tantos quienes se atreven con alternativas más elegantes fundadas en un renovado profesionalismo periodístico. Merece la pena espigar entre las aportaciones de quienes se aventuran por estos vericuetos más estrechos pero inspiradores de renovaciones más sólidas. Quienes así se comportan retornan los valores clásicos del periodismo –verdad, objetividad, independencia y lealtad al ciudadano- los cuales deben ser, más ahora que en tiempos de bonanza, asideros firmes.

Adentrarse en este camino exige contemplar la posibilidad de que las nuevas circunstancias -implantación digital, reconversión publicitaria, relación distinta con las audiencias- no sean sísmicas convulsiones demoledoras de los cimientos periodísticos, sino oportunidades reales y enriquecedoras para un desarrollo más profundo de los mencionados valores clásicos.

En la hora de las redes digitales y de la convergencia redaccional, también el periodismo debe volver su mirada a los clásicos.

Las nuevas tecnologías digitales han creado un nuevo ágora cotidiano, y es allí donde el periodismo puede y debe ejercer su indispensable y profesional aportación al debate público. Como en su día dijo Harold Lasswell, todo un clásico, “nada tiene de fantástico imaginar que los periodistas se situarán en cabeza para aportar un elevado grado de equivalencia en la sociedad entre la imagen del profano sobre las relaciones importantes, y la imagen del experto y del dirigente”. Ocurrió en la galaxia gutemberg y ocurrirá la arena de los medios digitales.

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